... "cosmétique maison" y recetas golosas...

Mascarilla casera de Plátano

Una entrada sencilla para una mascarilla facial aún más sencilla si cabe… Y que como siempre, acepta mil y una variaciones a vuestro gusto y saber hacer… Ya sabéis que me encanta conocer qué ingredientes utilizáis y qué usos le dais a la fruta. Espero que os guste mi propuesta…

- Medio plátano (de Canarias, por supuesto) maduro y hecho puré con un tenedor.
- Una cucharada sopera de arcilla rosa (o la que tengáis)
- Una cucharada sopera de hidrolato de Lavanda (o leche vegetal que tengáis por casa)
- Una pizca de cacao en polvo.
- Extracto aromático de cacao (opcional)

Se mezcla todo con cuidado y una vez consigamos una pasta jugosa (podrías necesitar añadir algo más de hidrolato) se aplica sobre el rostro, evitando el contorno de ojos, y se deja actuar. Se retira con abundante agua tibia. Esta mascarilla deja la piel muy suave y es ideal antes de ir a dormir…¿Qué os parece? Sí, ya sé, el chocolate y yo no podemos pasar el uno sin el otro... ;)

¡Un saludo aromático!

Exfoliantes vegetales

La Naturaleza nos da excelentes regalos para cuidarnos, entre ellos están los exfoliantes vegetales, algunos de los cuales encontraremos en la despensa sin problemas. ¿Para qué entonces gastar en productos químicos cuando podemos exfoliar suavemente la piel con lo más natural?

Un claro ejemplo es la chirimoya. Lo descubrí gracias al blog DENENAS y es una excelente idea: comer la fruta y después aprovechar algo de su pulpa y su piel para darse un capricho de belleza. Tentador.

También tenemos los granitos de sésamo, que aplicados a nuestro gel diario, aún no teniendo un gran poder de exfoliación, ayudan a dar un masaje en toda regla. Sin olvidar los granitos dulcemente escondidos en las vainas de vainilla, el coco rallado, la almendra en polvo, las pepitas de fresa... ¡Pero aún hay más!

Polvo de Rosa Mosqueta: extraído del grano seco de la Rosa Mosqueta, limpia en profundidad, activa la microcirculación, deja la piel lisa. Es fantástico para crear jabones o geles exfoliantes.

Polvo de Lirio de Florencia: polvo exfoliante súper suave, para los que no soportan la sensación fuerte de otros exfoliantes más agresivos o para las pieles más sensibles o reactivas.

Perlas de Jojoba: extraídas del aceite de Jojoba, las perlitas no irritan y exfolian suavemente mientras eliminan las células muertas, los puntos negros...

Fibras de Bambú: limpian en profundidad, deja la piel lisa y unifica el tono.

Polvo de hueso de Aceituna: a mi me encanta, así que no voy a ser objetiva. Es intenso y limpia en profundidad, además tiene un tacto arenoso muy agradable. Os dejo un ejemplo sencillo: un par de cucharaditas de café de polvo de hueso de aceituna, un chorrito de aloe vera y vuestro gel diario. Se aclara fácilmente y es todo un placer.


Polvo de cáscara de Nuez: quizá el más intenso de los que os he presentado, perfecto para la exfoliación corporal sin riesgo de irritación pero con gran poder de limpieza profunda.

¿Con cuál te quedas?

Los cuidados de la Pantera Rosa

¿Un día libre sin planes a la vista? ¡Aprovechemos para mimarnos! Lo haremos copiando los cuidados de la simpática Pantera Rosa… ¿O pensabais que ella no se cuidaba?

Empezaremos con una mascarilla para el cabello: fundimos dos cucharadas soperas de manteca de cacao y añadimos una cucharada sopera de hidrolato de Rosa de Mayo (Rosa centifolia) aplicando la mezcla resultante en la cabeza con un suave masaje.

Mientras nuestro cabello va “chupando” todas las cosas buenas que le hemos dado podemos aprovechar para exfoliar las zonas de nuestro cuerpo que tengan aspecto de piel de cocodrilo… ¡La Pantera Rosa es suavecita!
A una generosa cantidad de gel de Aloe Vera le añadimos un puñadito de polvo de Rosa Mosqueta y procedemos a masajear talones, rodillas, codos, espalda…Para continuar… ¡qué mejor que un baño!
Si sois de los afortunados que os podéis dar un baño de tanto en tanto (recordad: hay que ser responsables con el uso del agua) la idea es prepararse un auténtico momento de relax.

Una vez llena la bañera con agua calentita poner dos cucharadas soperas de arcilla rosa y remover bien. Preparar a parte esta sinergia:

- 2 cucharadas soperas de aceite vegetal de Rosa Mosqueta.
- 1 cucharada sopera de aceite vegetal de Onagra.
- 2 gotas de aceite esencial de Palo de Rosa (Aniba rosaeodora sb linalol)
- 1 gota de aceite esencial de Geranio (Pelargonium graveolens)
- Opcional: 1 gota de aceite esencial de Rosa de Damas (Rosa damascena)

Una vez todo bien mezclado se pone en el agua de la bañera y se remueve bien. ¡Ya podemos entrar y disfrutar de los fantásticos aromas! Los aceites vegetales escogidos son muy hidrantes y aportan elasticidad a la piel, la arcilla rosa es purificante y calma la piel y los aceites esenciales son calmantes y auténticos elixires de belleza.

¡Pero aún hay más! ¿No os parece que faltaría una mascarilla facial? ¡Claro! Podríamos utilizar arcilla violeta (desincrustante, antiinflamatoria, relajante) con hidrolato de flor de naranjo y polvos de urucum.

Al salir del baño, antes de vestirse, podemos rociarnos tanto el cuerpo, como el rostro y las puntas del cabello con hidrolato de Rosa de Damas.
¡Sutil y excelente perfume!

Auténtica Pantera Rosa

¡Saludos aromáticos!

La Manteca de Karité


Hoy en día casi todos conocemos las propiedades de la manteca de karité, sobre todo si estamos “metidos en el mundillo de lo natural”. Además se puede encontrar amplia información sobre ella en la red y en la bibliografía existente. Pese a ello, me gustaría compartir algunos datos con vosotros…

Lo primero deciros que yo soy adicta a las mantecas. La de cacao me puede y la de karité nunca me falta: con ellas puedes hacer cuidados nutritivos para el cuerpo, mascarillas para el cabello, barritas de masaje…

La Manteca de Karité se extrae de los frutos del Karité, un gran árbol de la sabana africana. Los frutos del Karité son carnosos y dulces y es su nuez la que nos regala la manteca, muy utilizada en su país de origen para calmar dolores articulares. Nosotros la utilizamos para hidratar y nutrir la piel, para calmar irritaciones (gracias a su poder antiinflamatorio), para prolongar el bronceado… Para el cabello es un auténtico milagro: es muy nutritiva y aporta un gran brillo.

Mezclada con aceite esencial de Lavanda (Lavandula angustifolia) o macerado de Caléndula, es increíble como after-sun. Y para realizar un “mejunje” post-depilación se aúna a la perfección con los hidrolatos de Sándalo o Milenrama.

Yo suelo fundirla al baño maría para mezclarla con otros ingredientes. También se puede añadir una cucharada sopera al agua del baño… ¿Una crema universal para calmar labios agrietados, codos, talones y rodillas deshidratados? No hace falta nada más que un poco de masaje con manteca de karité… ¡Menos gasto, menos complicación, menos ingredientes nocivos!

Os dejo la receta de una mascarilla capilar bien sencilla:

- 1 gota de aceite esencial de Lavanda Verdadera (Lavandula Angustifolia) y/o
- 1 cucharadita de aceite vegetal (Avellana / Sésamo / Jojoba) o Macerado (Monoï)

Se funde la manteca al baño maría y se le añade el macerado y/o el aceite. Se remueve y cuando esté tibio se le añade el aceite esencial. Se aplica la mezcla sobre el cabello y se cubre la cabeza con una toalla calentita, se deja reposar 20 minutos y se lava a continuación con un champú suave. ¡También se puede dejar actuar toda la noche!

¿Usáis otras mantecas? 

¡Saludos aromáticos!

Mascarilla “melena perfecta” con Ylang-Ylang

Me encanta el aroma del aceite esencial de Ylang-Ylang. Y desde que lo descubrí, también el del hidrolato.
¡Y como además tienen unas propiedades increíbles pues mejor que mejor!
Me quedaban unos gramos del acondicionador BTMS que había utilizado en los primeros cosméticos “handmade” que me preparé hace unos meses:


Así que decidí usarlos en preparar una nueva mascarilla… ¡con aroma a Ylang, por supuesto!

El hidrolato de Ylang tonifica el cuero cabelludo y favorece el crecimiento del pelo, a la vez que aporta mucho brillo. El aceite esencial de Ylang-Ylang es relajante y sensual y tiene propiedades seboreguladoras y antisépticas. Imposible pasar sin ellos.

Vamos allá:

- 5 ml de emulsionante-acondicionador BTMS (3 gramos) (se presenta en gránulos y se compra preparado)
- 20 ml de hidrolato de Ylang-Ylang.
- 5 ml de hidrolato de Rosa de Damas.
- 10 ml de agua mineral.
- 2 gotas de aceite esencial de Ylang-Ylang (Cananga odorata)
- 10 ml de aceite vegetal de Coco.

Muy fácil de realizar se ponen el agua y los hidrolatos en un cuenco y el acondicionador BTMS y el aceite vegetal en otro cuenco. Se llevan ambos al baño maría hasta que los gránulos de BTMS se hayan fundido. Se mueven bien y se mezcla el contenido de ambos cuencos. Se va removiendo hasta que vaya espesando. Una vez tibio se incorporan las gotitas de aceite esencial, se mezcla bien… ¡y listo!


Las cantidades están adecuadas para tener una cantidad que sirva para uno o dos usos, así que no hará falta conservante. Se puede utilizar como mascarilla si tienes el pelo seco o como suavizante si tiende a graso, evitando la raíz si es posible.

Se consigue una mascarilla súper aromática y muy indicada para cabellos frágiles o dañados. Debo reconocer que la textura de estas mascarillas hechas con BTMS es increíble pero aún y así prefiero ingredientes más naturales e imagino que no volveré a comprarlo y seguiré con mis mejunjes a base de mantecas y aceites: más pringosos pero más nutritivos.

¿Os ha gustado?

¡Un saludo aromático!

(No olvidéis hacer el test de tolerancia y retirar la mezcla si escuece o pica la piel. Leer siempre las precauciones de empleo de los aceites esenciales en este mismo blog. Recuerda que estas mezclas cosméticas no llevan conservantes y hay que utilizarlas en un breve espacio de tiempo)

Mascarilla aromática para el cabello con Laurel y Geranio

 Como tenía aún ingredientes de mi primer experimento cosmético y ganas locas de volver a hacer mis propios mejunjes me decidí a prepararme una mascarilla capilar.
¡De nuevo a los fogones!
Os cuento:

- 16 ml (10,3 gramos) de acondicionador BTMS (en perlas, se encuentra preparado)
- 80 ml de agua.
- 20 gotas de conservador Cosgard (se encuentra preparado)
- 2 gotas de aceite esencial de Laurel (Laurus nobilis)
- 2 gotas de aceite esencial de Geranio (Pelargonium x asperum Egypte)
- ¡Muchas gotas de ganas de pasárselo bien creando tus propios cosméticos!


Se ponen el agua y el acondicionador en un cuenco al baño maría hasta que las perlas se hayan fundido. Se agita hasta que se vaya espesando. Se aplican uno a uno el resto de ingredientes sin dejar de remover. ¡Y listo!
Este producto me ha quedado más cremoso que el anterior que hice (el suavizante capilar de Monoï) y es perfecto como mascarilla. Se aplica tras el champú, que debe ser lo más suave y neutro posible. Para utilizar una vez cada 20 días.

Elegí el aceite esencial de Laurel porque me gusta mucho su aroma y porque da mucha energía, además estimula el crecimiento del cabello, a la vez que aporta brillo y purifica. El aceite esencial de Geranio nos regala un aroma floral muy rico y aporta fuerza a los cabellos débiles.


¿Resultados? Ligera, aromática, con tan solo unos minutos ya consigues peinar el cabello sin tirones y se aclara muy fácilmente.

Si tienes dudas sobre los ingredientes no dudes en contactar conmigo en: aromaslunallena@hotmail.com

¡Un saludo aromático!

(No olvidéis hacer el test de tolerancia para este producto acabado y retirar la mezcla si escuece o pica la piel. Es importante ponerse guantes durante la fabricación de cosméticos. Leer siempre las precauciones de empleo de los aceites esenciales.)

Bálsamo labial con Manteca de Cacao

Hace unas semanas me hice con algunos productos que necesitaba y llegó a mis manos una muestrita de manteca de cacao. Eran tan solo 10 ml pero tenía muchas ganas de utilizarla así que me lancé a experimentar.

La manteca de Cacao es muy rica en ácidos grasos y tiene acción reparadora y antioxidante, da elasticidad a la piel, es muy hidratante y calmante. A temperatura ambiente es sólida pero se funde muy fácilmente para la creación de cosméticos. ¡Y tiene un aroma tan dulce y chocolateado! ¡Me encanta!

Lo que hice fue fundir los 10 ml de manteca de caco al baño maría (aunque también se puede hacer en el microondas) y poner el líquido en un tarrito. Añadí una cucharadita de café de aceite vegetal de sésamo y dos gotitas de hidrolato de Rosa de Damas. Y mi ingrediente estrella, que estoy usando para sustituir la miel: ¡sirope de arce! Media cucharadita de café. Se remueve bien y se deja reposar.

Y… ¡LISTO! Una vez solidificó lo empecé a utilizar en los labios, pero pronto lo probé en los codos y las manos… ¡Es delicioso!


Su aroma, su textura… Deja la piel muy suave e hidratada.

¿No os apetece probar?
¡Viva el chocolate!